"Entonces la noche": Narraciones extraordinarias

“Entonces la noche” tiene el mérito de potenciar dos de las cualidades más importantes que tiene el teatro. La primera tiene que ver con la intención de relatar una historia. Caso que aquí aplica con rigor, precisamente porque cada uno de sus cuatro personajes se dedica, esencialmente, a narrar la suya.

La segunda gran virtud teatral de la pieza es que sabe despertar expectativa. La expresión “expectador”, entonces, se satisface felizmente en la puesta de Martín Flores Cárdenas. No todos los autores logran cumplir con ese objetivo, el de estimular a su audiencia en el deseo de saber más. Este joven realizador lo hizo.

Dramaturgo y director, Flores Cárdenas escribió un texto brillante, inteligente, bien llevado, con una narrativa moderna, coloquial, adaptada a la estética literaria de este tiempo.

Escuchar los llanos e interesantes relatos de los personajes, todos ligados a cierta cotidianeidad, a los misterios usuales y a lo azaroso de la vida, trae reminiscencias de inimitables autores argentinos como Juan José Saer o Fabián Casas, o de monstruos sagrados de la talla global de Paul Auster. Quizás –quien sabe- en fuentes como ésas, abreve este joven y talentoso creador.

Flores Cárdenas construye un lineal e inteligente rompecabezas, con imágenes visuales simples (¿quién dijo que un relato debe ser complicado para ser inteligente?) Detrás de su planteo directo y honesto, la historia remite a un subtexto que despierta sólo lo que el buen teatro puede: La imaginación del oyente. La capacidad de ver, más allá de la historia.

“Entonces la noche” es una pieza verborrágica, que por su carga emotiva requiere de grandes actores, capaces no sólo de interpretar un texto largo y con muchísimos matices, sino también de asumir el enorme compromiso de saber contar un cuento que concilia una gran dosis de crudeza con cierta poesía.

Muy bien elegido, entonces, el casting para esta producción de Pablo Kompel: El cuarteto integrado por Cecilia Roth, Dolores Fonzi, Guillermo Arengo y Ezequiel Díaz comparte las tablas y se sucede en la continuidad de la narración. Sus personajes cruzan sus historias, hasta que las historias terminan por cruzarlos a ellos.

La calidad de las actuaciones es tan brillante como homogénea en los cuatro intérpretes. Todos se respaldan en trayectorias prolíficas en teatro, cine y tevé para sacar el jugo a sus muñecos escénicos. Les toca protagonizar un thriller lleno de suspenso y les permite, en forma individual, alcanzar algunos momentos interpretativos notables, de gran tensión dramática.

En una apuesta muy osada del director, Fernando Tur –autor también de la música original- y Julián Rodríguez Rona, munidos de sus guitarras y de un piano de cola, acompañaron a los actores sobre el escenario. Ambos músicos pusieron clima a cada circunstancia relatada por los personajes. Por momentos, a través de sus performances en vivo. En algunos pasajes, secundando pistas pre grabadas. Posiblemente sea necesario ajustar el sincro del sonido en aquellas escenas.

Un cómodo pero despojado living sobre el escenario desnudo de la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, con elementos básicos que sirven para vestir la obra, integran la escenografía de Alicia Leloutre, quien complementó la escena con un panel lumínico gigante, montado sobre un gran bastidor. Este último mérito lo comparte con Matías Sendón, responsable del diseño de luces. El vestuario de Ana Markarian y Alicia Macchi acompañó en forma lograda al guión y sin dudas tiene claras referencias a la estética del suspense cinematográfico.

“Suena el timbre en el medio de la noche. Me despierto sobresaltada y corro a atender el portero eléctrico. Nadie habla. Es la segunda vez que suena y quién haya sido el o la que tocaba, no dijo una sola palabra. Afuera hace el frío necesario como para matar a alguien, sin exagerar. Adentro, el calefactor al máximo emite un zumbido que tapa cualquier otro sonido posible, lo que me hace imaginar, con el cuarto completamente a oscuras, que esta es una madrugada sin tiempo…”

La precedente es sólo una muestra del extraordinario texto de Flores Cárdenas. Ningún amante de las buenas narraciones y de las historias de intriga puede perder la oportunidad de ver “Entonces la noche”. Es otra forma de viajar hacia el mundo crudo y cinético de la novela contemporánea.

ENTONCES LA NOCHE

Sala: Pablo Picasso, Paseo La Plaza. Av. Corrientes 1660, CABA

Funciones: Miércoles y Jueves 20.45 hs, Viernes 21 hs, Sábado 20.15 y 22.15 hs, Domingo 20 hs.

Entradas: Desde $ 550, en Boletería del teatro o por PlateaNet (5236-3000) y www.plateanet.com.

FICHA ARTÍSTICA

Libro y Dirección: Martín Flores Cárdenas

Elenco: Cecilia Roth, Dolores Fonzi, Guillermo Arengo y Ezequiel Díaz

Músicos: Fernando Tur y Julián Rodríguez Rona

Música Original: Fernando Tur

Diseño de Escenografía: Alicia Leloutre

Diseño de Iluminación: Matías Sendón

Diseño de Vestuario: Ana Markarian y Alicia Macchi

Prensa: SMW

Productora Ejecutiva: Carla Carrieri

Director de Producción: Ariel Stolier

Productor General: Pablo Kompel


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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