"El pequeño poni", una reflexión sobre la presión social y la aceptación del otro

Alejandro Awada y Melina Petriella suben al escenario del Picadero para contar una historia real de bullying escolar que encierra sorpresas inesperadas e interpela la conciencia del espectador. De asistencia obligatoria para aficionados al drama, se trata de una pieza que reflexiona sobre la tolerancia y los desafíos de la sociedad de nuestro tiempo.

El punto de partida de “El pequeño poni” es un caso de bullying escolar. Al pequeño Greyson, de apenas 9 años, las autoridades del colegio al que asiste le prohibieron la entrada al establecimiento. Consideran que su mochila de útiles escolares, que lleva una ilustración de la tierna caricatura, es “detonante del acoso” que el niño sufre por parte de sus compañeros de clase.

Los padres del nene –en la piel de Melina Petriella y de Alejandro Awada-, un matrimonio normal de clase media, discuten el problema y se hacen cargo de la evolución del relato a lo largo de la obra. Lo que en principio parecía tratarse de un simple caso de discriminación infantil –un fenómeno por desgracia ya naturalizado entre nosotros- termina mostrando aristas mucho más oscuras y profundas.

Es imposible no identificarse con la historia escrita por el autor ibérico Paco Bezerra, natural de Almería, quien se hizo eco de un caso real ocurrido en Estados Unidos en 2014 para crear una pieza teatral muy dura y de rigurosa actualidad.

La dramaturgia pasa revista a los principales dramas que afectan la vida en las sociedades occidentales: Los prejuicios, la incomprensión, el desencuentro, la hipocresía de las apariencias, los juicios ligeros, la falta de aceptación del otro. Todo esto, compendiado en poco más de una hora de acción que significa una montaña rusa emocional, gracias a los destacables trabajos de dos excelentes y experimentados actores.

Awada muestra su oficio de siempre de un modo natural. Imprime a su personaje una templanza que buscará de continuo el equilibrio, para solucionar el drama familiar. Petriella, por su parte, asume un desafío mayor: Su criatura es más inestable y se desborda –alcanza momentos memorables a nivel dramático- y requerirá de la mesura de su pareja ante una realidad que evidentemente la supera. Son dos monstruos actorales de los que –afortunadamente- abundan en nuestro país, y sin dudas la experiencia de disfrutarlos vale la pena.

Nelson Valente, el director, hizo un gran trabajo en el ensamble de la secuencia narrativa, en especial en los cambios de clima y en la transición de una escena a la siguiente: Logró un crescendo dramático que atrapa la atención del espectador de principio a fin. La versión local, una adaptación de Ignacio Gómez Bustamante, tiene la virtud de generar empatía hacia los dos únicos personajes de la obra, que muestran una historia atrapante, plena de suspenso y –lo más importante- compacta y sin fisuras.

EL PEQUEÑO PONI

Sala: Teatro Picadero, Pasaje Discépolo 1852, CABA

Funciones: Sábados 22:15, domingos 18 hs.

Entradas: En el teatro o por Plateanet (5236-3000) www.plateanet.com

Valor del ticket: Desde $ 300 hasta $ 450

FICHA TÉCNICA

Autor: Paco Bezerra

Adaptación: Ignacio Gómez Bustamante

Dirección: Nelson Valente

Elenco: Alejandro Awada y Melina Petriella

Directora asistente: Nayla Pose

Diseño de escenografía y video: Maxi Vecco

Diseño de iluminación: Marcelo Cuervo

Diseño de vestuario: Daniela Dearti

Música original: Silvina Aspiazu

Realización de escenografía: Estudio QVP

Realización de cuadro: Majo Crivella Arte Escenográfico

Operador de video: Mariano Luna

Diseño gráfico: Diego Heras

Fotos: Alejandra López

Comunicación: Gustavo Passerino

Prensa: SMW

Producción ejecutiva: Luciano Greco

Coordinación técnica: Alberto López Sierra

Coordinación de producción: Romina Chepe

Productor general: Sebastián Blutrach

Fotos: Hernán Gulla


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