Ich liebe Nina Hagen

Hay desafíos escénicos que, por lo difíciles, llevan al extremo el oficio de un artista, y revelan de qué está hecho. Es el caso que nos ocupa en esta reseña.

Si usted es un espectador habituado a un teatro más o menos convencional, puede que Mamapunk no sea su mejor opción. Es que, para sumergirse en el océano conceptual de la genial y siempre polémica Nina Hagen –musa inspiradora del espectáculo- no sólo es necesario desligarse de cualquier mirada prejuiciosa o racionalista, sino entregarse sin reservas al disfrute del talento de la enorme Karina K, la creadora de esta antiópera (según ella misma la define), y acaso una de las artistas más completas que haya dado esta generación del teatro argentino.

¿Tan así? Y, sí. La protagonista de “Yiya, el musical”, "Cabaret", “Te quiero, sos perfecto, cambiá” y de tantas puestas en una prolífica carrera de tres décadas, exuda versatilidad de principio a fin en este auténtico tour de force musical, basado en la icónica figura de Hagen.

Mamapunk exhibe, de un modo casi ritual, la música, la estética y el mensaje de la vanguardista reina del Punk alemán. El título, según la creadora argentina, alude al rol fundacional que la cantante berlinesa tuvo en este movimiento contracultural europeo que surgió a mediados de la década del setenta.

Nacida y criada en el ambiente opresivo de la Alemania comunista, hija de una familia de artistas críticos del régimen, Hagen logró traspasar con su familia el muro de Berlín, prácticamente expulsados de la (muy mal llamada) República Democrática Alemana.

Nina presenció demasiado: La guerra fría, la caída del muro, la Perestroika, el triunfo del mercado. Todos estos hitos históricos quedaron reflejados en su música. Desde cualquier micrófono que se le pusiera enfrente, se dedicó a cantar sobre Dios, sobre el sexo o sobre los extraterrestres. Y a condenar, en forma consecutiva, al comunismo, al corporativismo, al capitalismo salvaje, a la violencia institucional, a la contaminación del ambiente y al maltrato hacia los animales. A todos ellos, contrapone una sola respuesta: El amor, claro (¿Qué clase de artista sería, sino?)

Su arma secreta y personal es esa envidiable voz, potente y provocadora, que combina momentos de gran altura operística (su registro de contralto es alcanzado, por su rango vocal, sólo por un dos por ciento de las cantantes líricas) con otros de descarnada y corrosiva impronta rockera. Esta esquizofrénica colección de herramientas, que incluye, además, su actitud corporal siempre desafiante y políticamente incorrecta, llevó a Nina a convertirse en una de las artistas de culto más emblemáticas del movimiento contracultural en el planeta.

Karina K recogió con gracia ese guante tan difícil de calzar. Encarna de modo conmovedor a su admirada “mamá del punk”, y para eso despliega dotes privilegiadas de cantante, marcado histrionismo y el carisma de una verdadera estrella. Su paleta tonal, amplia y generosa, pasa sin solución de continuidad de agudos a graves extremos con una maestría y una velocidad que apabullan. El aplauso, en este caso, debe extenderse al entrenador vocal Ignacio Mascardi, que logró sacar los mejores registros de su artista.

La dúctil Cynthia Manzi, compañera de Karina en el escenario y en la vida, la acompaña desde el rol de Cosma (homónima de la hija de Hagen) y es una contrafigura espléndida, a la altura de su partenaire. Tiene una voz prodigiosa, es una excelente bailarina, es joven, es hermosa, es fresca. ¿Qué más, señores?

La banda Shivagalaxina, integrada por los músicos Tomás Rodríguez, Juan Manuel Kuj y Fernando Seitz, interpreta ajustadamente los temas de Nina Hagen y recrea la atmósfera de su música, que navega entre el punk y el rock electrónico. Lograda estética de video y animaciones, creativos efectos lumínicos, plataformas que avanzan sobre el público, un vestuario a medio camino entre el cuero punk y un estilo Avatar/Cirque de Soleil, más una escenografía que no por sencilla deja de ser contundente, completan el cuadro de un trabajo muy logrado.

Tras terminar la primera función en el Maipo, Karina K contó que había barruntado la idea de Mamapunk por seis o siete años antes de dar forma al proyecto. Tal vez por eso, la madurez de la obra se notó desde su mismo estreno. Hay que verla.

MAMAPUNK

Sala: Teatro Maipo – Esmeralda 443 – CABA

Funciones: Viernes, 23:30 hs.

Entradas: Localidades desde 250 pesos, en boletería o Plateanet (5236-3000)

FICHA TÉCNICA

DIRECCION GENERAL: KARINA K

DIRECCION MUSICAL: TOMAS RODRIGUEZ

ELENCO: KARINA K y CYNTHIA MANZI

MUSICOS: TOMAS RODRIGUEZ, JUAN GIMENEZ KUJ y FERNANDO SEITZ

ENTRENADOR VOCAL: IGNACIO MASCARDI

DISEÑO DE SONIDO: GUILLERMO PERULAN

DISEÑO DE LUCES: GONZALO CORDOVA

ESCENOGRAFIA: TADEO JONES

DISEÑO DE ARTE E INSTALACIONES EN PAPEL: ANDREA MOCCIO

VESTUARIO: LA POLILLA IMAGEN & VESTUARIO

MAQUILLAJE: OSMAR LIMA

DISEÑO DE VIDEO: PABLO FAIVRE

DISEÑO GRAFICO: SEBASTIAN GHIONI

FOTOS: GABRIEL MACHADO

REDES: BELU MAFFEI & SOFI SPAGNOLETTI PARA ALKI STUDIO

ASISTENTE DE DIRECCION: TINO TINTO

PRODUCCION EJECUTIVA: JUAN MANUEL CABALLE


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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