"Yiya": Nació una nueva estrella del musical, y se llama... Osvaldo Bazán

Seguramente más de un lector dirá que esta reseña teatral es poco seria, tan pronto note que habla más del autor que de la obra. Quien piense así, tendrá razón. Pido disculpas por anticipado, pero el estreno de “Yiya, el musical” me obliga a poner en foco a su creador.

Hoy es fácil que cualquier porteño deduzca que la pieza recién estrenada en el teatro El Nacional, es otra muestra de brillantez del irreverente Osvaldo Bazán (sí, acertó, mi opinión sobre el espectáculo es buena). Y esto, porque se trata de un periodista muy popular, un personaje “de la tele” que ya cuenta con un par de obras exitosas en la escena local.

Sin embargo, para quienes hemos tenido la posibilidad de conocer al colega rosarino en tiempos pretéritos (mientras cumplía un rol muy distinto al de dramaturgo), “Yiya” representa un sello especial, acaso confirmatorio, de una idea que comenzamos a madurar mientras nos enamorábamos de su fantástica pieza debut: que estamos ante la presencia de un nuevo realizador, consistente y serial (como el personaje de Yiya Murano, ¿vio?) de la comedia musical argentina.

Bazán pide pista en la nube de creadores que ya contiene a nombres notables como los de Pepe Cibrián o Hugo Midón. Lo hace de la mano de dos antológicos partenaires: el “Miranda” Ale Sergi y el imprescindible Ricky Pashkus. Muy posiblemente logre permanecer en ella, si se lo propone.

Cuando en 2013 supe que Osvaldo –a quien por aquel entonces conocía como un excelente periodista gráfico y televisivo- trabajaba en una versión teatral de su novela biográfica, pensé que “Y un día Nico se fue” sería sobre las tablas una adaptación simple del libro, un gusto que el autor quería darse. Fui a verla con curiosidad y encontré una pieza sofisticada, divertidísima, con muchísimo ritmo, políticamente incorrecta, escrita en sociedad con Sergi, un compositor excepcional, y dirigida por el experimentado Pashkus.

“Nico” fue un verdadero hallazgo en materia de musicales. Me maravilló. Lo pensé personalmente, y luego acordé con otros colegas, que Osvaldo “la rompió” con aquella obra. Todos dimos por descontado su talento, compuesto por un mix de imaginación, ironía, gracia, humor corrosivo, sentido común, franqueza y apego a la realidad. La duda que quedaba era: ¿Fue “Nico” el primero de muchos logros escénicos de un autor que apenas comenzaba a manifestarse? ¿O se trató de un arrebato inspirador y único de un novelista que logró poner en escena su propia obra escrita?

Bueno, volviendo a lo antedicho: “Yiya” confirma que, para alegría de quienes amamos la comedia musical por estas playas, Osvaldo Bazán es un nuevo e indiscutido referente, y el eje Bazán-Sergi-Pashkus, la fuente deseable de muchísimas y gratas- aventuras escénicas futuras.

El éxito de “Yiya”, en coincidencia con la puesta en el Maipo Kabaret de “Yo no soy Amy”, la obra que escribió inspirándose en la vida de Amy Winehouse, hablan del gran presente del autor, pero más del futuro que se abre frente a él.

En cuanto al “tanque” del emblemático teatro El Nacional, se trata de una obra original y satítica, construida a partir de un personaje histórico, completamente ajeno al autor, y con todos los matices de un musical moderno, con una mirada inédita para el género en nuestro país. Un acierto que promete muchas secuelas, si el autor se anima a explotar la prolífica cantera de historias escandalosas que le ofrece la crónica policial vernácula. Aunque con Bazán, nunca se sabe.

Si hablamos de la puesta de “Yiya” en sí misma, hay en la prensa suficientes reseñas para saber que se trata de una obra divertidísima, con elecciones estéticas muy audaces y originales –haber convertido la vida y las circunstancias de la envenenadora de Monserrat en un escenario de teatro de revistas fue una auténtica genialidad-, la música tiene un registro propio muy atractivo y diferente respecto de la pieza anterior (Ale Sergi también muestra madera de compositor), y las muchas, continuas y sucesivas referencias y guiños al teatro musical transforman a la obra en una celebración para el público del género. Pasa con el monólogo inaugural del presentador, o con el número final en la cárcel, que incluye a todos los personajes y tiene reminiscencias del “Cell Block Tango” del musical Chicago. Posiblemente, uno de los pocos segmentos de la obra que queda un poco descolgado del resto, y que podría reajustarse.

En cuanto al elenco, la “Yiya” de Karina K sorprende, y como Pashkus dice (y todos repetimos), es el trabajo consagratorio que tanto merecía esta tremenda actriz, cantante y bailarina argentina. Fabián Gianola actúa cómodo y muy eficaz en su rol de presentador-amante (ya ensayó suficiente en el género con su reciente trabajo paródico de las 50 sombras de Grey).

Patricio Contreras (tan parecido al Amos de Roxy Hart), compone un marido de Yiya realmente desopilante. Aunque pueda sonar feo, no podría parecer más infeliz, y por eso, despierta carcajadas. En un rol secundario –el del hijo de Yiya- Tomás Fonzi sigue siendo parte de la compañía Bazán pero, ya lejos de aquel protagónico de “Nico”, pese a su habitual capacidad su participación se desdibuja y desentona en el tono burlón y grotesco que tiene la obra en general. El ensamble –compuesto por las amigas-víctimas Tiki Lovera, Virginia Kauffmann e Iride Mockert- exhibe a tres talentos teatrales de gran trayectoria, cuyo peso específico es muy obvio sobre el escenario.

Entre el té de las cinco y sus famosas masitas, “Yiya” envenena a sus amigas con tanta sofisticación, asesina con tanta gracia, que sobre el final del libreto este chanta inefable de Bazán se sintió obligado a escribir en la letra que “Matar está mal”. Como para que el público lo tenga en cuenta, y no intente recrear el delito. Un nuevo gran momento de la escena musical argentina que hay que disfrutar, antes que Yiya se encargue de nosotros.

"YIYA, EL MUSICAL"

Sala: Teatro El Nacional - Av. Corrientes 960 - CABA

Funciones: Jueves y domingos, 20:30. Viernes y Sábados 22:15

Ficha técnica

Libro: Osvaldo Bazán

Música: Ale Sergi

Dirección: Ricky Pashkus

Actores: Karina K, Patricio Contreras, Fabián Gianola, Tomás Fonzi, Virginia Kauffmann, Tiki Lovera, Iride Mockert

Coreografía: Alejandro Ibarra

Escenografía: Magali Acha

Iluminación: Eli Sirlin

Dirección Musical: Bruno Delucchi

Vestuario: Sofia Di Nunzio

Producción general: Gabriel García y Juan Pelosi


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