"Sueño de una noche de verano": un Shakespeare clásico, pero bien porteño

A cuatro siglos de la muerte de William Shakespeare, pluma emblemática de la cultura inglesa, el público porteño vuelve a disfrutar de una puesta que recrea una de sus obras más populares, “Sueño de una noche de verano”, en versión de Belén Caccia y James Murray.

Conforme el estilo de todas las comedias del gran autor británico, “Sueño…” es una historia de enredos –muchos enredos- y amores no correspondidos. Básicamente, nadie parece estar enamorado de la persona correcta, y para remediar la situación y poner orden, Teseo, el duque de Atenas, envía a Puck, un duende muy particular, a esparcir un hechizo para poner las cosas “en orden”.

Previsiblemente, el pequeño Elfo se equivoca, vuelca su magia sobre el personaje equivocado, y a partir de ese punto la confusión se agudiza y torna disparatada. Se trata de una pieza en la que aparecen, llamativamente, elementos fantásticos –hechizos, hadas, duendes- ausentes en otras obras del inmortal dramaturgo inglés.

Para quien no esté familiarizado con esta divertida gema del mundo shakespeariano, le conviene vivir el resto en vivo, en el teatro. Lo que sí podemos adelantar es que, tal como ocurre en todas las comedias de Shakespeare, la historia termina con casamientos, del mismo modo que todas sus tragedias concluyen con muertes violentas. Es como una ley no escrita sobre el autor.

En cuanto a esta nueva puesta, creemos que reúne un exquisito sentido del humor y gran musicalidad, tal vez explicados en los antecedentes del director porteño –que no confunda su nombre en inglés-, que ya actuó, produjo y dirigió incontables espectáculos de teatro y comedia musical.

Murray no sólo es especialista en la obra del gran dramaturgo británico (participa como profesor, todos los años, en el Festival Shakespeare de Buenos Aires, cuya versión 2016 transcurre en este momento), sino que también ha actuado y dirigido en varias de sus principales obras. Además, estudió teatro clásico en el London Academy of Music and Dramatic Art, gracias a una beca que le fue concedida por el Fondo Nacional de las Artes y el British Council.

En esta versión de “Sueño…”, la dupla Murray-Caccia –matrimonio en el arte tanto como en la vida real- ha logrado reunir a un elenco que combina algunas certezas con unas cuantas sorpresas.

Entre las primeras –y las llamamos “certezas” porque son de esas elecciones de casting que garantizan calidad interpretativa-, puede mencionarse la presencia de Fito Yanelli (Teseo), actor “multiplataforma” de trayectoria y ductilidad. También la de María Rojí (Hipólita), que construyó una carrera sólida como actriz, cantante y bailarina en cuantiosos espectáculos, ganó un premio ACE como revelación por su trabajo con Enrique Pinti, y en esta oportunidad se mete de lleno en una muy creíble y divina Hipólita, una auténtica prima donna.

Otra apuesta segura fue la de Julián Pucheta, responsable de un “Puck” muy hilarante y simpático, que supo irrumpir en escena en los tiempos adecuados para mudar tonos y trasvasar distintos momentos de la trama.

Después, claro, están las sorpresas. ¿No es Valentina Frione –la bella Hermia, hija de Egeo, perdidamente enamorada de Lisandro- una actriz con gracia y muchos matices? ¿No posee esta encantadora Cala Zavaleta –la atribulada Helena, embelesada con Demetrio y no correspondida- una dulzura demencial, un histrionismo absoluto y un registro de voz imperdible? Ambas heroínas están muy bien flanqueadas por sus caballeros, Francisco González Gil (Lisandro) y por Fernando Rodríguez Dabove (Demetrio), que canta tan bien como actúa, y hasta adopta actitud tanguera cuando cae bajo los influjos del hechizo. Un guiño brillante para una versión bien porteña, tal como se deduce también del lenguaje elegido.

El grotesco quedó a cargo de los artesanos atenienses que se ganan la vida haciendo teatro para las cortes europeas: Enrique Dumont (Píramo), Pedro Di Salvia (Muro), Matías Alarcón (Tisbe) y Santiago Demián García (Luna) provocan risas con sus monigotadas, en especial sobre el final de la historia, cuando se vuelven desopilantes.

En esta gema shakespeariana íntimamente ligada al mundo de los hechizos y la magia, la actuación de las Hadas –Selva Lione, Rocío Caldés y Elizabeth Monteagudo- está muy lograda y por momentos inquieta. Para completar el elenco, se integran correctamente al ensamble los actores Víctor Malagrino, Sebastián Ursi, Sebastián Darayete y Ezequiel Irigoyen.

El excelente casting reunido en esta obra es otro crédito para el director. La música fue aporte de Eduardo Argüelles, quien no sólo logró hacerla omnipresente sobre el escenario sino que además abrevó en ciertos momentos en el cancionero popular para enriquecer el clima de comedia. Bien por él y por Fernanda Provenzano, quien desarrolló una coreografía sencilla pero ajustada a la obra, en el escenario de La Comedia, una sala acogedora y mágica. Vaya a verla.

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Sala: Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062, CABA

Funciones: Martes, 21 hs.

Ficha técnica

Autor: William Shakespeare

Adaptación: Belén Caccia, James Murray

Dirección: James Murray

Actùan: Fito Yanelli, María Rojí, Víctor Malagrino, Francisco González Gil, Sebastián Dartayete, Selva Lione, Julián Pucheta, Rocío Caldés, Santiago Damián García, Elizabeth Monteagudo, Enrique Dumont, Ezequiel Irigoyen, Matias Alarcón, Pedro Di Salvia, Valentina Frione, Cala Zavaleta, Fernando Rodriguez Dabove, Leandro Suárez y Sebastián Ursi.

Música Original y Dirección Musical: Eduardo Argüelles

Coreografía: María Fernanda Provenzano

Escenografía: Guillermina Gonzalez

Iluminación: Martín Rebello

Vestuario: Soledad Galarce


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