Un nuevo sitio disponed: "El Diluvio que Viene" gana el corazón de los porteños

Cada reestreno de “El diluvio que viene” en Buenos Aires termina convirtiéndose en una gran celebración, sobre todo por tratarse del retorno de un clásico que se revela a una nueva generación de espectadores. La ternura de sus personajes y la cadencia inconfundible de sus canciones lo transforman en un vehículo infalible para la transmisión de valores profundamente humanos, como la solidaridad, el compromiso, el respeto por la diversidad y –claro está- el amor.

Siempre es bienvenida cada oportunidad de escuchar de nuevo clásicos como “Un nuevo sitio disponed” o “Las hormigas mueven la montaña. Así ocurre también en esta reposición que produce y protagoniza Juan Durán, similar a la que el actor y cantante ya presentó en el teatro Lola Membrives en 2012. En esta temporada, desde el teatro Opera y bajo la dirección del laureado Manuel González Gil, Durán es acompañado por Sabrina Artaza en el rol de Clementina y por Déborah Turza, que encarna a la inefable Consuelo.

“Aggiungi Un Posto a Tavola” –nombre original de la obra- fue la respuesta que los italianos Pietro Garinei y Sandro Giovannini dieron desde Roma en 1973 al polémico musical “Jesucristo Superstar”, que Andrew Lloyd Webber y Tim Rice habían estrenado en Londres con impronta hippie un par de años antes. Eran los días del amor libre y del flower power, tan cercanos al mayo francés, con una juventud efervescente que se sentía inmortal y abrazaba las grandes utopías. La revolución del amor estaba a la vuelta de todas las esquinas.

Esa estética setentista se percibe, también, en esta pieza italiana que propone la llegada de un nuevo diluvio universal en los días actuales, desde una mirada más amigable con la doctrina católica. La trabajada adaptación de la novela “After Me, The Deluge”, de David Forest, llevó a los realizadores italianos a componer una partitura progresiva, romántica y coral (compuesta por Armando Trovaioli) que muestra, en plan naïf, el “enojo” de Dios con la humanidad desviada, pero también destaca la necesidad del hombre de encontrar redención frente a su Creador.

“El diluvio…” carece, eso sí, de la insolencia propia de su alter ego británica. A lo sumo, los autores se atreven a insinuar un lavadísimo cuestionamiento del celibato sacerdotal, ante el encandilamiento del cura Silvestre frente a la belleza de la doncella (pero éste se diluye sin pena de gloria sobre el final de la historia: La Iglesia duerme tranquila).

Por lo demás, esta versión de “El Diluvio…” es fiel a la tradición de las históricas, que la hicieron un clásico de la plaza porteña. Se vio por primera vez en calle Corrientes en 1979, protagonizada por José Angel Trelles, Vicky Buchino y Graciela Pal, tuvo sucesivas reposiciones con algunas alteraciones en el elenco, y marcó un nuevo mojón en 1992, cuando la protagonizaron Juan Darthés e Inés Estévez. Durán –un intérprete argentino que desarrolló su carrera sobre todo en Brasil- presentó la obra y se hizo cargo del rol del párroco a partir de la temporada de verano de 2010, y hasta hoy es el último Silvestre conocido.

Posiblemente esa familiaridad con el papel explica lo preciso y natural de la actuación de Durán, dueño también de una hermosa voz capaz de crear todos los climas. Esa misma eficacia se conoce también en Turza, que encarna con gracia y mucho humor a la prostituta que se redime, con momentos vocales realmente notables. Otro reincidente en el elenco –Juan Bautista Carreras- conmueve con la sencillez de su Totó, y la bella Sabrina Artaza enamora con la frescura y picardía inocente de su Clementina.

El Don Crispín bonachón de Pablo Nápoli se vuelve muy querible también. Carolina Pujal interpreta a una Hortensia medida, que se limita a acompañar la historia.

El elenco se completa con un ensamble de catorce talentosos bailarines y cantantes, que alcanzan bellos momentos gracias a la dirección coral de Pablo Giangrante y la dirección coreográfica de Rubén Cuello. Ambos hacen un bello trabajo con la música supervisada por Martín Bianchedi.

Quien conoce “El diluvio…” sabe que su característica central es la realización escenográfica, plena en ambientes amaderados que rotan de un modo atractivo y funcional hasta que se forma el arca, sobre el final del primer acto. Salas como el Opera permiten esta tecnología, y por ello Carlos Arnedo construyó un escenario a la altura de las grandes producciones del teatro musical argentino.

Dicen que “El diluvio que viene” se ofrecerá sólo en ocho funciones. Ojalá la afluencia de público haga Justicia y su temporada se prolongue. Es una de esas obras que usted querrá ver más de una vez.

EL DILUVIO QUE VIENE

Sala: Teatro Opera Allianz, Avenida Corrientes 1860, CABA

Funciones: Viernes y Sábados, 21 Hs. Última función: Sábado 6 de febrero.

Entradas desde $ 200.

Ficha Técnica

Autores: Pietro Garinei y Sandro Giovannini

Compositor: Armando Trovaioli

Director general: Manuel González Gil

Elenco: Juan Durán, Sabrina Artaza, Déborah Turza, Pablo Nápoli, Juan Bautista Carreras, Carolina Pujal y ensamble.

Dirección Coral: Pablo Giangrante

Supervisión musical: Martín Bianchedi

Dirección Coreográfica: Rubén Cuello

Dirección de Producción: Chino Carreras

Realización escenográfica: Carlos Arnedo


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