La dialéctica del más allá

La muerte es un tema esquivo para el ser humano. Nadie volvió de ella para contarnos de qué se trata. Por lo tanto, lo desconocido nos produce inseguridad, nos angustia, nos coloca en una posición vulnerable que preferimos evitar. Cosa curiosa, sobre todo si tenemos en cuenta que todas las personas marchamos decididamente hacia ella. Es sólo una cuestión de tiempo.

Y aquí están estos tres hermanos –Aldo, Julia y Manuel-, irrumpiendo en el cementerio de madrugada, torta de cumpleaños y cotillón en mano, con un propósito, como mínimo, bizarro: pretenden celebrar el cumpleaños de su padre, Honorio Silva, muerto hace 20 años. De haber estado allí para festejar con ellos, el hombre hubiese cumplido 60 años. Pero no. Un ACV lo borró de un plumazo de la niñez y de la vida de sus hijos. Muchas heridas abiertas, jamás cicatrizaron. Y sumaron nuevas.

Este es el punto de partida de "Honorio", una inteligente puesta de Mario Sala, escrita en colaboración con Carolina André, que ofrece todos los lunes el espacio "El método Kairós" de Palermo Hollywood.

El clima pretendidamente festivo de los jóvenes choca con la solemnidad de la necrópolis. El reto del cuidador nocturno (¿el ángel custodio de la muerte?) los ubica en la realidad oprobiosa. Antes de meterse nuevamente en su casilla, los compele a terminar la ceremonia en cinco minutos.

A partir de ese punto, los Silva cantarán el feliz cumpleaños, pero casi de inmediato se entregarán a un diálogo descarnado, duro, tierno por momentos, pero en verdad lleno de reproches, de demandas y de odios contenidos, con su padre. Son las palabras jamás dichas al progenitor que los abandonó en la etapa más crítica de sus vidas.

El fantasma de Honorio los escucha. Gracias a los artificios del teatro, responde a los planteos de sus hijos. Intenta justificar su imperfección terrena, pero también tiene un puñado de verdades que compartir con ellos. Después de todo, sufrió un durísimo purgatorio: nadie planea morirse a los cuarenta.

La genialidad de este texto de Carolina André y Mario Sala reside, precisamente, en su abordaje inteligente sobre una cuestión tabú para la mayoría de los (ejem…) mortales. El espacio escenográfico preparado por Sala, también director de la obra, es sencillo pero ubicuo a la vez, recrea muy bien el clima de cementerio y juega con luces y sombras como recursos para sostener la dramaturgia en los dos planos en los que se desarrolla: el sector de las tumbas al aire libre, y el oscuro interior de la casilla del cuidador, que también podría verse figurativamente como el Seol, el lugar de los muertos.

Las actuaciones son homogéneas y eficaces. Sala se pone en la piel de un Honorio que busca redimirse, mientras se sorprende al descubrir los agujeros emocionales que dejó en los suyos.

Victoria Raposo, que encarna a Julia, transmite de un modo brillante la dulzura de una hija que desea imperiosamente perdonar al padre y reconciliarlo con una familia que no guarda buenos recuerdos de él. Conmueve en su intento desesperado por resolver, de paso, sus propios conflictos existenciales.

Carlos Cerletti y Jonás Elfen interpretan a los hermanos, dos muchachos que nunca pudieron resolver las taras de una relación disfuncional con Honorio y no parecen dispuestos a restaurar su memoria. Por algo la hermana los llevó al cementerio prácticamente a la rastra.

La actuación de Bruno Campos, quien representa el rol del energético cuidador José Márquez, transita entre la ira destemplada y la mirada especulativa de un personaje que tiene reminiscencias de la sabiduría popular del viejo Vizcacha, aquel ser mitológico de la narrativa criolla. Esa picardía, y ciertos acontecimientos que se desarrollan durante la trama, despiertan suspicacias sobre la verdadera relación de este personaje con la muerte.

“Honorio” nos invita a reflexionar sobre la necesidad de liberar la palabra nunca dicha a nuestros seres queridos, el imperativo humano de resolver aquellos conflictos que la muerte deja latentes. Y desde este lugar, se vuelve una obra necesaria y, por qué no, también terapéutica.

HONORIO

Teatro: EL METODO KAIROS - El Salvador 4530 – CABA

Funciones: Lunes a las 21 horas

Localidades: $ 120.- Estudiantes y jubilados: $ 90.-

Venta x boletería o por Alternativateatral.com

Ficha técnica:

Dramaturgia y dirección: Carolina André y Mario Sala

Elenco: Mario Sala, Carlos Cerletti, Victoria Raposo, Jonás Elfen y Bruno Campos.

Foto: Lucas Engel

Vestuario: Luciana Gemelli

Música: Carlos, Julieta y Lucas Bolo

Diseño gráfico: Bruno Campos/Emiliano Saccol

Diseño y realización escenográfica: Mario Sala

Diseño de luces: Ricardo Sica

Prensa: Duche & Zárate

Producción: Luces Films

Asistencia de dirección: Cecilia Gemelli

Fotografías: Lucas Engel


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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