Un catálogo de comediantes

Los principales activos con los que cuentan las jóvenes y bellas protagonistas de "Yo no quiero hacer stand up" (un deliberado contrasentido, ya que el espectáculo consiste precisamente en eso), son un talento, una simpatía y una frescura a prueba de balas. La combinación de estas cualidades permite a las chicas pararse sobre la plataforma desnuda del teatro CPM Multiescena, y salir airosas de la dura y difícil tarea de hacer reír con un puñado de monólogos.

Flor Lerer, Mechi Bove, Caro Gleser y Julieta Argañaraz casi-casi se autointerpretan. Se trata de un grupo de actrices noveles, que se enfrentan a la adrenalínica encrucijada de montar un show en una sala de la calle Corrientes. Deben, para ello, enfrentarse a los miedos, las inseguridades, los dilemas existenciales y vaya uno a saber qué otros prejuicios de los actores, para plantarse frente al público y decidir que harán lo necesario para entretenerlo. Excepto, claro está, un espectáculo de stand up.

Justamente Bove -la del sombrero bombín, también creadora y directora de la experiencia- explica desde su personaje que una actriz con formación y estudios como ella no puede someter todo su bagaje profesional a la (¿denigrante? ¿desagradable? ¿insuficiente?) tarea de hacer un espectáculo de monólogos. Sus colegas de rubro la secundan en la idea. Sería genial que en próximas funciones abunden más sobre las razones que las llevan a denostar a esta disciplina escénica, un tema que podría brindarles excelente material.

Lo que sigue, claro, es un espectáculo de stand up, hecho y derecho. Debemos decir, bien en el promedio de la industria del monólogo que se instaló en el circuito comercial, en especial en ámbitos como el Paseo La Plaza o el Metropolitan, complejos en los cuáles distintos grupos de humoristas compiten por captar el interés de los más jóvenes en "la previa" de los viernes por la noche, sábados por la madrugada.

En la tradición de los "Chicos Católicos", este elenco femenino despliega sus propios recursos para abrevar en esas mismas aguas. Les sale naturalmente, porque son muy graciosas, híper payasas y todo lo lanzadas que hace falta para armar una rutina que impone inevitables dosis de improvisación.

En la estructura del show, tres actrices sobre el escenario -Lerer, Bove y Gleser- viven la zozobra de no saber qué hacer en escena, y se turnan para salir de la sala y negociar la continuidad del contrato con el dueño de la sala, y hasta la devolución del dinero al público. Obviamente, quien queda sobre las tablas desarrolla su propio monólogo, bajo la mirada atenta de una particular asistente de producción que está ubicada bajo el escenario, -Argañaraz- quien intervendrá como soporte del resto de sus compañeras.

En esa pretendida "desorganización" de la compañía, las actrices prometen hacer "humor por accidente". Y lo consiguen. Aunque el caos que se siente en escena -que no es dramático sino real- por momentos requiere ajustes de guión, que aunque está muy bien, siempre puede mejorarse.

La grilla de temas elegida forma parte de la tradición asumida por la actual camada de estandaperos. Y está muy bien, porque retratan los intereses de la generación actual: Además de las disquisiciones generales del conjunto sobre los problemas existenciales de los actores o la religión, aparecen las reflexiones individuales sobre el psicoanálisis (Lerer), la emancipación y la partida del nido parental (Gleser) o las redes sociales y la tecnología (Bove).

En este contexto, cada actriz compone su propio personaje. Lerer es una traumada insegura que depende enteramente de su psicólogo (por lo cual llama a Hernán durante todo el show); Bove es una actriz de carácter que no quiere caer en el facilismo y la chabacanería del show business (pero un poquititititititito lo hace, claro), mientras que Gleser es la típica chica boba de las selfies, de ésas que retratan cada momento de su vida y lo "suben" a Instagram o a Facebook. El oficio de esta actriz es contundente: Tan sólo con su gestualidad, hace reír a carcajadas a la audiencia, y provee uno de los puntos más altos de la función.

Con todo, los merecimientos están bien repartidos entre las cuatro intérpretes. Argañaraz actúa muy bien a su productora agria y mala onda (eso sí, esperamos que no quiera dedicarse a la canción). Estamos hablando de cuatro excelentes actrices, con futuros sin dudas promisorios. Todas ellas tienen mucha tela para cortar, tanto en este espectáculo como en sus carreras personales.

En lo que respecta a "Yo no quiero hacer stand up", creemos que es una alternativa liviana y agradable, ideal para divertirse en grupo un viernes por la noche, que seguirá perfeccionándose a través de las funciones. Vaya con sus amigos y disfrútela.

YO NO QUIERO HACER STAND UP

SALA: CPM Multiescena, Av. Corrientes 1764 - CABA

FUNCIONES: Viernes, 23 Hs.

Entradas en venta en el teatro y en Plateanet (5236-3000)

FICHA TECNICA

IDEA Y DIRECCIÓN GENERAL: Mechi Bove

TEXTOS: Mechi Bove en colaboración con las actrices

ELENCO: Julieta Argañaraz, Mechi Bove, Caro Gleser y Flor Lerer

VOZ EN OFF: Verónica Albanese

LUCES Y SONIDO: Manu Biaggini – Aram Miranda

DISEÑO GRÁFICO Y REDES SOCIALES: Julieta Argañaraz

FOTOGRAFÍA: Aram Miranda – Coco

PRODUCTORA ASOCIADA: Idehados Producciones

PRODUCCIÓN GENERAL: Julieta Argañaraz- Mechi Bove

DIRECCIÓN GENERAL: Mechi Bove


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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