Tolcachir: "Me gusta imaginar un espectador atravesado por la historia"

El nombre de Claudio Tolcachir es, hoy día, sinónimo de director teatral exitoso. Acaba de adjudicarse, como realizador, uno de los seis Premio ACE que ganó La Chica del Adiós, la exitosa comedia que en el teatro Metropolitan Citi protagonizan Diego Peretti y Paola Krum. Dialogó con LaTaquillaTeatro.com este viernes 28, acerca del lauro obtenido y de toda su producción, en el programa Sonidos en la Noche, en Radio Continental AM 590, conducido por César Tapia y Andrea Godoy.

“Tolca”, tal como suelen llamarlo en el ambiente, es probablemente uno de los autores y realizadores teatrales más talentosos y versátiles del medio. Proviene del barrio de Boedo, donde en su Teatro-Taller “Timbre4” trabaja desde hace años con su propio grupo de actores y dramaturgos en el montaje de piezas teatrales de notable calidad, en muchos casos multipremiadas, traducidas a otros idiomas y representadas en todo el mundo.

Su trabajo brilla, tanto en el circuito comercial como en el off: Tolcachir ha tenido la virtud de borrar la frontera entre ambos universos. A continuación, el diálogo:

La Taquilla: Claudio, sos un director realmente muy prolífico.

Claudio Tolcachir: Sí, fue un año muy productivo. Tuve tres estrenos, que fueron Dínamo, La Chica del Adiós y luego Tribus, que se sumaron a La Omisión de la Familia Coleman, Tercer cuerpo y Emilia, que siguen en Timbre4. Así que son seis obras en cartel.

LT: Muchas de ellas son éxitos. Pero en lo que hace a La Chica del Adiós, con seis premios ACE en todas las categorías artísticas, debés estar particularmente contento.

CT: La verdad que sí. El sueño de cualquier director es que todo el elenco completo se lleve premios, porque cuando uno trabaja busca sacar lo mejor de cada uno de los actores, hacer que se encuentren con el personaje, y cuando el reconocimiento también viene de afuera, de los jurados o del público, la verdad que es genial. Y con esta obra tuvimos la suerte de haber tenido muy lindas críticas, luego el público llenó la sala muy rápidamente, se sostiene y viene cada vez más gente, y ahora aparecieron estos premios repartidos para todo el mundo, que es algo genial. Lo estamos disfrutando mucho, fue una obra angelada desde que la empezamos a ensayar. Nos dimos cuenta que la disfrutábamos, que se volvía creativo el trabajo, que se llenaba de música, de ideas, de humor, así que fue un placer hacerla y que funcione.

LT: Y eso que tuvieron que armar la obra en muy poquitas semanas. El nivel adrenalínico debió ser una locura.

CT: Y, sí. Hay veces que uno llega al comienzo de los ensayos más armado en cuanto a la versión, o a la puesta en escena. En este caso, había que terminar de encontrarla junto con los actores. Vos viste que Gipsy Bonafina hace mucho trabajo musical, como intermedio de las escenas, había mucho para jugar ahí. Pero yo voy cambiando de procesos... En el caso de Dínamo, que es la obra que está en Timbre4, yo tuve un año de ensayos, completo, intenso. Y luego de Dínamo tuve apenas seis semanas para hacer La chica del adiós. Yo creo que algo divertido que tiene mi trabajo es que voy cambiando de gente, de formas de trabajo. Paso de ensayar un año a ensayar seis semanas, y pienso como un tenista al que le toca cambiar de cancha y se pone a ver cómo reacciona y si puede con una superficie. Me parece que lo más sano es aceptar las condiciones de trabajo y adaptarse a eso, y la verdad es que llegamos muy bien. Por otro lado llegamos con mucho adelanto a hacer funciones completas con público, y a estrenar bastante tranquilos. Pero bueno, hay que poder adaptarse y planificar. Parte del trabajo del director es planificar los ensayos para llegar bien al estreno.

LT: Recién citabas Dínamo. Es una obra tuya con muy poquito diálogo, y sin embargo un trabajo gestual enorme, porque son tres personajes que no se pueden comunicar entre sí: Uno está completamente desquiciado, otro habla en idioma extranjero y el tercero no puede comprender a los otros dos. No se logran los canales de comunicación, y vos trabajaste mucho el tema de la comunicación en esa obra. En cambio, en La chica… hay mucho diálogo que explica la historia, y de hecho la nena, hija del personaje protagónico, cuenta la historia. Es un cambio importante en la narrativa.

CT: Exacto. Creo que el espacio Timbre4 es un espacio de riesgo, un espacio de investigación. Todos los espacios son creativos, porque tanto La chica del adiós, como Tribus, son obras de las que me siento muy orgulloso por las propuestas, por las cosas que logramos, pero creo que Timbre4 es un espacio donde uno tiene que tomar los riesgos de probar nuevos lenguajes, nuevas formas de trabajar. En el caso de Dínamo, la idea fue trabajar sobre un nuevo lenguaje, que tiene que ver más con el silencio, como si el espectador estuviera espiando, como cuando uno mira por la ventana a los vecinos y puede adivinar un poco sus vidas por lo que hacen, por lo que usan, por esos momentitos en los que uno puede imaginar cómo son sus vidas. Estos personajes están conviviendo, estas tres mujeres, en una casa rodante, con tres historias muy particulares, muy fuertes, y gran parte de la obra no son conscientes de que están conviviendo y no logran comunicarse. Hasta que en un momento, sí empieza a funcionar la comunicación, muy delirante también, porque cada uno entiende lo que quiere, y se produce una dinámica diferente. Es un trabajo largo y muy placentero, con toda la exigencia que tiene probar un libreto nuevo, irse de las comodidades de las cosas que uno ya conoce y probar formas nuevas.

LT: Este año también exhibiste en el paseo La Plaza La omisión de la familia Coleman y El viento en un violín, dos obras con estilo y narrativa similares que tenían el mismo elenco y se turnaban en la cartelera durante la semana.

CT: Puede ser, es el mismo elenco y son dos obras que trabajan personajes un poco al límite, en el caso de Coleman, conviven con el absurdo en forma natural. Coleman es una locura, porque ya lleva diez años en cartel y sigue llenando la sala, en Timbre4 y ahora en La Plaza… Es como un misterio esa obra, que tiene un Dios aparte y nos encanta hacer. Por suerte los actores la disfrutan muchísimo, la cuidan y la mantienen viva cada función. De la función de Coleman, los actores iban corriendo por los pasillos de La Plaza para otra sala y se mandaban la función de El viento…, y hacían dos obras distintas en el mismo día.

LT: Una locura absoluta.

CT: (Se ríe) Sí, sí. Pero a los actores les gusta trabajar, les gusta actuar y que los vea mucha gente. Y estar en escenarios tan lindos es un placer.

LT: ¿En cuánto influye el casting a la calidad final de una obra?

CT: Mirá, yo tuve mucha suerte. Porque siempre que dirigí una obra, me gustaba. Nunca tuve que dirigir una obra que no me entusiasmara, habré dicho que no a muchas cosas que no me entusiasmaron, pero siempre me quedé con obras que me representaban, me emocionaban, que me representaban un desafío. Y por suerte lo mismo me ha pasado con los elencos. Me ha pasado con Norma Aleandro, Mercedes Morán, Juan Manuel Tenuta, Verónica Llinás, Patricio Contreras, Diego Peretti, Paola Krum… Me han tocado actores maravillosos, que son un lujo, de los que aprendí muchísimo y de los que disfruté la experiencia compartida. Nunca me ha pasado de padecer a una obra ni padecer a un actor. Siempre he tenido experiencias positivas y nutritivas también en el trabajo, es un placer. Y además yo elijo una obra porque me conmueve o me parece interesante, y después cuando empiezo a trabajar con el actor yo trato de que ese personaje tome el cuerpo del actor. No me peleo con la realidad, sino que busco encontrar un parentesco entre ese actor y ese personaje para crear algo nuevo, que les pertenezca, que sea creíble. Y ese sistema va funcionando muy bien, la pasamos bien y logramos trabajos que nos gustan.

LT: Pero está la química, también. Paola Krum y Diego Peretti nunca habían trabajado juntos, y por suerte funcionó. ¿Hay algo instintivo tuyo en esa elección?

CT: Mirá, la elección de los actores en el teatro comercial es muy amplia, porque viene del lado del gusto del director, de la producción… En este caso era muy cantado que estos dos actores eran geniales para producir esta obra, y uno los imaginaba juntos. En el caso de Diego, hay un lado que uno conoce de su histrionismo y de su sentido del humor, que es impresionante, pero al mismo tiempo podía darle una profundidad al personaje, una ternura muy linda, muy querible. En el caso de Paola, uno la imagina en zonas de cierta vulnerabilidad, de cierta profundidad, creo que desplegó en este personaje lo contrario. Le sumó un histrionismo, un espíritu de juego y de patetismo muy buenos. Entonces, está bueno para mí cuando una obra permite a los actores por un lado desarrollar sus costados más fuertes, y al mismo tiempo mostrar alguna faceta nueva del trabajo. Así que por suerte, muy rápidamente, ellos se llevaron genial y los cuatro actores fueron maravillosos.

LT: Hablanos un poco de tu último hijo, Tribus. Lleva pocas semanas en cartel, pero llena sala todo el tiempo.

CT: Es verdad. Llevamos mes y medio con dobles funciones y a mí me fascina la obra. Es una obra que elegí primero por el texto, un guión muy potente, con mucho humor, un humor negro muy atractivo y a la vez con mucha profundidad, porque habla de la comunicación…

LT: ¡Cómo hablás Tolcachir de la comunicación! Es tu tema, ¿verdad?

CT: Y, yo creo que el teatro es un hecho de comunicación, porque es un diálogo entre el escenario y el público. Y más en esta obra, a partir del hecho de que esta familia tiene un hijo sordomudo, pero que fue criado como si no lo fuera, pensando que esto lo iba a ayudar a integrarse a la sociedad, hasta que este chico descubre que hay todo un mundo de comunicación que le pertenece y que de alguna manera lo que había hecho la familia era no aceptar que él era sordo. Hay algo de eso que está bueno de la obra para mí, que plantea lo difícil que es aceptar cómo somos y de aceptar las dificultades y las diferencias que cada uno tiene. Sea sordo o sea lo que sea, la elección que tenga, la característica que tenga, aceptar lo que cada uno es y querer al otro como es, sin negar sus cualidades. Así que es una obra necesaria para mí, está buenísimo hacerla. Es un elenco maravilloso, de teatro, de actores de raza, muy fuerte. Se armó un grupo genial, donde hemos tenido que investigar mucho el mundo de la sordera, el lenguaje de señas, todo lo que sucede en una casa cuando hay un chico sordo… Trabajos actorales que son un lujo y deseo mucho que la gente los vaya a ver.

LT: Ahora te voy a pedir, casi, casi, que nos des “la fórmula de la Coca-Cola.” ¿Cuál es el rasgo que nos permite crear la sensación, veamos la obra que veamos, de que estamos ante una producción de Claudio Tolcachir?

CT: (Se ríe) De verdad, yo no lo sé. Lo que sí te puedo decir es que uno hace teatro de la misma manera que se comunica en la vida. Uno se comunica con los otros mostrando qué inteligente que es, qué sensible que es, o cuánto humor tiene. Y yo intento tener una comunicación directa, sincera, una comunicación que a mí mismo me atraiga. Y lo mismo busco en el teatro. Yo trato de hacer un teatro que a mí me guste, que me represente, que me conmueva, que me impresione, de todas las formas posibles. Porque para mí el teatro sigue siendo algo muy divertido, tan divertido como puede ser el fútbol, o puede ser cualquier cosa que tenga un peligro y tenga un lugar de compromiso. A mí me gusta imaginar un espectador para nada pasivo, me gusta imaginarlo sudando, y nervioso, y riéndose, y participando y atravesado por la historia. No me interesa un teatro como diríamos culto, lejano, para una élite. Me gusta un teatro que tenga vuelo, que tenga poesía, pero que también tenga un sentido popular. Que cualquier persona que lo vea se pueda sentir identificada y atraída por la historia.

LT: A esta altura de tu vida personal y profesional, ¿te seguís sintiendo un pibe de Boedo?

CT: Y, acá vivo. Aquí empezó todo, y aquí sigue todo. Yo acá, hasta hace un ratito, estuve dando clase en Timbre4, que es nuestro lugar de alimento donde todos nos sentimos protegidos y probamos y buscamos cosas con un grupo con el que llevamos muchos años trabajando y seguimos buscando, y seguimos creciendo. Para mí, el tema de las clases es algo necesario, porque es donde te refrescás, el lugar del laboratorio, el lugar donde te encontrás con nuevos desafíos y nuevos autores, nuevos actores que te emocionan mucho, porque salen de tu escuela y son talentosísimos… Sí, a mí no me cambia nada, soy más feliz cuando las cosas van bien, sufro más cuando las cosas cuestan, pero en el fondo sé que es un trabajo, tengo el privilegio de vivir de lo que me gusta y de poder elegir bastante mi trabajo, trato de hacerlo lo mejor posible y no me creo nada más que eso.

LT: Esa humildad tuya se plasma en los resultados de las obras que vemos.

CT: Muchísimas gracias por el espacio. Invitamos a los oyentes a que se animen al teatro, que no es algo aburrido ni pesado, sino algo apasionante. En nuestra página web www.timbre4.com, está toda la programación de nuestro teatro, que está en Boedo e Independencia. Pueden buscarnos ahí.

EL MUNDO TOLCACHIR

LA CHICA DEL ADIÓS

Teatro Metropolitan Citi, Av. Corrientes 1343

FUNCIONES: Jueves y viernes, 20.30 h. Sábados, 22.30 h. Domingos, 21.15 h. Localidades desde $300. En venta en el teatro o a través de www.plateanet.com

Con Diego Peretti, Paola Krum, Gipsy Bonafina y Lucía Palacios

Autor: Neil Simon.

Versión teatral: Fernando Masllorens y Federico Gonzalez Del Pino.

Dirección: Claudio Tolcachir.

Diseño de escenografía: Alberto Negrin.

Diseño de iluminación: Marcelo Cuervo.

Diseño de vestuario: Ana Markarian.

Director técnico y de montaje: Jorge H. Perez Mascali.

Supervisión de sonido: Pablo Abal.

Asistente de dirección & stage manager: Franco Battista.

Vestidor: Hector Ferreira.

Asistente de escenografía: Lucia Kazanietz

Fotografía estudio: Alejandra Lopez.

Comunicación digital: Newcycle.

Producción gráfica: Romina Juejati.

Diseñadora gráfica asociada: Johanna Wolf.

Comunicación visual: Gabriela Kogan.

Prensa: Smw.

Productor ejecutivo: Damián Zaga.

Director de producción: Ariel Stolier.

Productores generales: Adrián Suar, Pablo Kompel y Nacho Laviaguerre.

LEA LA RESEÑA DE "LA CHICA DEL ADIOS" EN LA TAQUILLA TEATRO

LA OMISION DE LA FAMILIA COLEMAN

Sala Pablo Neruda, Paseo la Plaza, Av. Corrientes 1660.

Funciones: Viernes 22Hs. y domingos 21Hs.

Escrita y dirigida por Claudio Tolcachir

Con: Miriam Odorico, Inda Lavalle, Lautaro Perotti, Fernando Sala, Tamara Kiper, Diego Faturos, Gonzalo Ruiz, Jorge Castaño, Cristina Maresca y Mimi Rodríguez.

Producción: Teatro Timbre 4

Fotos: Giampaolo Samá.

Video: Gentileza TIMBRe4

LEA LA RESEÑA DE "LA OMISION DE LA FAMILIA COLEMAN" EN LA TAQUILLA TEATRO

TRIBUS

Paseo La Plaza, sala Pablo Picasso. Av. Corrientes 1660

Funciones: Miércoles, 20.45 h. Viernes, 20 h. Sábados, 22 h. Domingo, 19 h.

Entradas desde: $ 300.-

Dirección: Claudio Tolcachir

Autor: Nina Raine

Versión: Fernando Masllorens - Federico Gonzalez del Pino

Con: Patricio Contreras, Gerardo Otero, Miriam Odorico, Viki Almeida, Maruja Bustamante y Lautaro Delgado.

LEA LA RESEÑA DE "TRIBUS" EN LA TAQUILLA TEATRO

DINAMO

Teatro Timbre 4 | México 3554 | CABA

Funciones: Viernes y sábados 21Hs. y 23Hs. a partir del 31 de julio

Entradas por Alternativa teatral | Valor: $150

Libro y dirección: Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida

Asistencia de dirección: María García de Oteyza

Elenco: Daniela Pal, Marta Lubos, Paula Ransenberg

Música en vivo: Joaquín Segade

Diseño de luces e iluminación: Ricardo Sica

Asistente de iluminación: Lucía Fernanda Feijóo

Diseño de escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez

Vestuario: Pepe Uría

Asistencia de Vestuario: Camila Castro

Asesoramiento en Sonido: José Binetti

Asesoramiento en Efectos Especiales: Federico Ransenberg

Fotografía: Sebastián Arpesella

Prensa: Marisol Cambre

Producción: TEATROTIMBRe4 // Maxime Seugé y Jonathan Zak

En facebook: Dínamo

LEA LA RESEÑA DE "DINAMO" EN LA TAQUILLA TEATRO

EMILIA

Teatro Timbre 4 | México 3554 | CABA

FUNCIONES: Domingos, 19 hs.

Autoría y dirección: Claudio Tolcachir Actúan: Elena Boggan, Daniel Begino, Adriana Ferrer, Francisco Lumerman, Leandro Calderone Diseño de escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez Diseño de luces: Ricardo Sica Asistencia de escenario: José Frezzini Asistente de producción: Carolina Fisscher, Natalia Mesia Asistencia de dirección: Gonzalo Cordoba Estevez Prensa: Marisol Cambre Producción general: Maxime Seugé, Jonathan Zak

TERCER CUERPO

Teatro Timbre 4 | México 3554 | CABA

FUNCIONES: Domingos, 21:30 hs.

Autoría y dirección: Claudio Tolcachir Actúan: Hernan Grinstein, Magdalena Grondona, Melisa Hermida, Laura Lértora, José María Marcos, Daniela Pal, Lorena Barutta Escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez Iluminación: Omar Possemato Diseño de espacio: Claudio Tolcachir Fotografía: Giampaolo Samá Asistencia general: Laura Lértora Asistente de producción: Carolina Fisscher, Natalia Mesia Asistencia de dirección: Melisa Hermida Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak

AUDIO COMPLETO DE LA ENTREVISTA:


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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