Equus, un intrigante thriller psicológico

En este prolífico (al menos a nivel teatral) año 2015, los porteños tenemos una maravillosa oportunidad para disfrutar de Equus, obra insignia del británico Peter Shaffer (Amadeus, The Royal Hunt of the Sun), con Peter Lanzani y Rafael Ferro, en El Galpón de Guevara, excepcional sala del barrio de Colegiales.

En épocas de su estreno, allá por 1973, la obra se hizo popular, pero por las razones equivocadas. Cuando se montó en 1976 la primera versión argentina estalló el escándalo, porque el guión exigía un desnudo total del actor protagónico, el por entonces muy joven Miguel Ángel Solá. Obviamente, Equus fue todo un éxito comercial, aunque no volvió a representarse en Buenos Aires hasta este año.

Con motivaciones similares, en el plano internacional el recurso del desnudo resultó ser muy productivo para el West End londinense. En 2007 se dio un refresh a la obra –después de varias temporadas en cartel – y se expuso en el jugado rol protagónico nada menos que a Daniel Radcliffe, un chico de 17 años que acababa de culminar la saga Harry Potter y de repente fue conocido por la platea adulta gracias a su transición brutal hacia un turbio personaje.

Lo que eclipsan estas anécdotas es el carácter de una historia compleja y apasionante. Un thriller religioso y psicológico con una fuerte dosis de suspenso, que atrapa al espectador y lo mantiene en vilo.

Equus es la historia del proceso que lleva a Dysart (Ferro), un afamado médico psiquiatra, a determinar las razones que llevaron al joven y perturbado Alan (Lanzani), un amante de la equitación, a enceguecer cinco caballos.

A medida que avanzan las sesiones, el profesional descubre en su paciente una insana tensión sexual hacia los caballos y cierta fascinación religiosa que proviene de un hogar restrictivo, con madre profundamente católica y padre duro y ateo.

Las actuaciones de Ferro y Lanzani son impresionantes: juntos se comen, literalmente, la obra. La química entre ambos es innegable y enfatiza la trascendencia del guión y la excelente puesta de Sorín.

Peter debe componer a un joven completamente desquiciado, por momentos incapaz de comunicarse verbalmente con su entorno, que pasa por crisis muy difíciles de plasmar en escena: lo consigue, y con honores.

Muy lejos de los papeles (por lo general livianos) que supo interpretar para las producciones de Cris Morena, el actor vive este año una etapa de inusitado crecimiento profesional. No sólo por su trabajo en esta obra, sino también por su interpretación del atormentado Alejandro Puccio en la película El Clan, de Pablo Trapero.

Sin embargo, creemos que es Rafael Ferro quien merece un capítulo aparte en esta reseña. Se trata de un actor dúctil, de muy bajo perfil, conocido gracias a sus roles de reparto en infinitas ficciones televisivas, y que además cuenta con participaciones frecuentes en cine.

También avezado intérprete teatral, Ferro construye un Dysart demoledor, con todos los temores y las contradicciones que lo llevan a descubrir que “la pasión puede ser destruida, pero no creada”, tal como el personaje afirma, totalmente quebrado, sobre el final de la obra. Ferro tiene una manera de decir su texto que realza en él los significantes y la poesía. Cualidad que no comparten muchos actores.

En la trama, son vitales las intervenciones de Hesther (Eugenia Alonso), la colega con la cual Dysart discute el caso y sus propias zozobras; Dora y Frank (Alicia Muxo y Alejandro Polledo), los padres de Alan, que desnudan las taras del entorno familiar; y Jill (Josefina Pieres), una bella amazona que enamora al joven y lo expone involuntariamente a sus propios traumas. La acción se completa con la enfermera (Pía Uribelarrea), que contiene al paciente y sirve de nexo entre el psiquiatra y el resto de los personajes, y Dalton (Adrián Fondari), encargado del haras donde se produce el incomprensible incidente, quien brinda detalles que echan luz sobre los hechos luctuosos.

Los cinco caballos son interpretados por otros tantos jóvenes actores (Iván Anrriquez, Juan Mende, Pablo Sánchez, Federico Uriarte y Alejandro Viña), que acompañan su acción con una inusual plasticidad (provistos de atractivas máscaras y calzados, se mueven como auténticos equinos) y ocupan un lugar por el que, años atrás, también pasó el mismísimo Darío Grandinetti.

La puesta del director Carlos Sorín, en un montaje de sala tipo arena (con plateas ubicadas alrededor de un escenario giratorio), le permitió trabajar la dramaturgia para ser vista desde todos los ángulos, algo difícil de lograr para los cánones del teatro tradicional. Su ojo de cineasta seguramente contribuyó al logro de estos objetivos.

Creemos que Equus es uno de los acontecimientos teatrales del año, no sólo por el peso específico de la obra, sino por las actuaciones, por la dirección y por El Galpón de Guevara, la atractiva sala de Colegiales donde se exhibe.

EQUUS

TEATRO: El Galpón de Guevara – Guevara 326, Colegiales. CABA.

FUNCIONES: Jueves a sábados, 20.30hs y domingos, 19.30 hs

Entradas a la venta http://www.alternativateatral.coM/entradas36749-equus y en el teatro

FICHA TECNICA

AUTOR: Peter Shaffer

DIRECCION: Carlos Sorín

ELENCO: Rafael Ferro, Peter Lanzani, Eugenia Alonso, Alicia Muxo, Josefina Pieres, Alejandro Polledo y Pia Uribelarrea

PRODUCCION GENERAL: Bárbara Factorovich/ Pablo Terruzzi

PRODUCCION EJECUTIVA: Marcelo La Torre

DISEÑO DE LUCES: Julian Apezteguia

BANDA SONORA: Nicolas Sorín

DISEÑO DE ESCENOGRAFIA Y VESTUARIO: Darío Feal

ASISTENTE DE DIRECCION: Lorena Romanin

COMUNICACIÓN: Andra Papini

PRENSA: Tommy Pashkus Agencia

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