Mora saca viruta al piso para nuevas generaciones de porteños

En el esplendor de su carrera, Mora Godoy ya se ganó un lugar privilegiado en la historia de la escena nacional como la bailarina, coreógrafa y productora teatral que rescató el tango para las nuevas generaciones de porteños.

Fue ella la que ofició de embajadora cultural de Buenos Aires llevando a su éxito “Tanguera” a las plazas más importantes del planeta. También la que devolvió el tango a su ámbito natural, la calle Corrientes, con “Tanguera” y con otros éxitos como “Chantecler” y ahora, “Bailando Tangos”.

En todos los casos, Godoy revitalizó a la música ciudadana con producciones soberbias, que rescatan el alma y la cadencia del dos por cuatro y la personalidad rea y sensual del folclore rioplatense que explotó en la Buenos Aires del siglo XX, y que ahora descubren con entusiasmo los más jóvenes.

Porque, ante todo, “Bailando tango” es un espectáculo diseñado para la audiencia argentina, y sobre todo, porteña. El show, con quince bailarines en escena y orquesta en vivo, transmite un código muy particular, una vibra que sólo los espectadores locales están en condiciones de asimilar en toda su extensión. Y en esto se diferencia, muy claramente, de varias respetables puestas tangueras que la acompañan en la cartelera porteña, pensadas más bien para el consumo de turistas extranjeros. Muchas de ellas, espectáculos de gran calidad, pero carentes del espíritu de esta nueva obra, que estrenó el miércoles 12 en el teatro Astral.

El show de Godoy, muy bien dirigido por Fabián Luca, ofrece atractivas coreografías de Mora flanqueada por tres experimentados partenaires –su hermano, “el pebete” Horacio Godoy, el dúctil Gabo Usandivaras y Ramiro Izurieta, todo un rey de la milonga- además de los diez brillantes bailarines que completan la “Mora Godoy Tango Company”.

El equipo baila, en clave de comedia, sucesivas partituras de tango, milonga y folclore, interpretadas por la orquesta “Tango Bardo”, un excelente quinteto de músicos dirigidos por el contrabajista Juan Miguens, con gran lucimiento del violinista Lucas Furno, el bandoneonista Leonel Gasso, el pianista Hugo Hoffmann y el baterista Pablo Sanfilippo.

Títulos populares como la Cumparsita –que abre el espectáculo-, Guardia Vieja, El Choclo, Loca, Felicia, Recuerdo, Milonga de mis amores, Libertango o Adiós Nonino se suceden con coreografías soberbias, eléctricas por momentos, plenas de energía y de sentimiento, muy típicas del reconocido estilo de Godoy.

Es destacable tanto la estampa como el talento de esta gran coreógrafa argentina, dueña de un ángel conmovedor, que lleva a la audiencia a disfrutar cada uno de sus pasos hasta la emoción. Con maestría, Mora consigue involucrar al espectador en cada cuadro, tanto en sus coreografías propias como en las de su equipo. Un celebrado dueto con su hermano Horacio, muy gracioso y oportuno, cuando promedia la función, termina con espectadores invitados a sumarse al baile en escena, en medio de una festiva algarabía general. El gran aporte de Mora, en esta instancia, es mostrarnos como audiencia, cuán cerca estamos de nuestro tango y del simple disfrute de bailarlo.

La presencia de los hermanos Isaac y Javier Gardella, a pura zamba con zapateo criollo, bombo y boleadoras, divide los cuadros y marca con mucho humor las variaciones en los diferentes momentos del show. Los Gardella suman a "Bailando tango" un argumento adicional a la reivindicación que hace el espectáculo del arte vernáculo.

Los juegos de iluminación en un escenario intencionalmente despojado –donde el lucimiento se reserva a los bailarines - y el hermoso vestuario diseñado por Alberto Mauri, aportan una estética y una paleta de colores que realzan la puesta.

No hay que perder la oportunidad de disfrutar de este show estupendo, tan característico de nuestra propia cultura, que desde su abrumadora belleza nos interroga acerca de las razones por cuáles los argentinos no tenemos una oferta más importante de espectáculos basados en nuestra propia música ciudadana dentro de la amplia oferta artística porteña.

Muchos dirán que hay varias opciones disponibles, y que el tango tiene presencia en las marquesinas de Buenos Aires. Es verdad. Sólo aspiramos a que este maravilloso ritmo se cultive, se radique y crezca como un hongo, marcado a fuego, en el corazón de cada porteño nacido en este nuevo siglo. El espectáculo, como vemos, está haciendo lo suyo. Cuando el tango sea materia de estudio y se sume a la educación formal, pública y privada, seguramente será más tenido en cuenta y se multiplicarán las nuevas generaciones de tangueros. ¿Qué estamos esperando?

BAILANDO TANGOS

Sala: Teatro Astral – Av. Corrientes 1639

Funciones: Miércoles, jueves, viernes y sábados, 20:30. Domingos, 19:00 hs.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Fabián Luca

Coreografía: Mora Godoy

Bailarines: Gabriel Usandaviras, Ramiro Izurieta, Horacio Godoy, Los Hermanos Isaac y Javier Gardella y la Mora Godoy Tango Company (Natalia Patyn y Jorge Tagliaferro / Chantal Fernández Crea y Gustavo Vargas / Talia Gorla y Matías Casali / Magdalena Gutiérrez Calviño y Germán Ballejo / Graciela Caló y Arturo Gutiérrez).

Orquesta: "Tango Bardo" (Contrabajo y dirección: Juan Miguens, Violín: Lucas Furno, Bandoneón: Leonel Gasso, Piano: Hugo Hoffmann, Batería: Pablo Sanfilippo).

Diseño de luces: Francisco Hindryckx

Diseño y realización de vestuario: Alberto Mauri

Diseño de sonido: Lavecchia

Coreógrafo adjunto: Horacio Godoy

Coreógrafo invitado: Diego Bros

Prensa y comunicación: Alejandro Veroutis

Asistencia de prensa: Morena López Blanco y Alejandro Andolfi

Fotografía: Federico de Bartolo

Coordinación y producción ejecutiva: Constanza Sanfilippo


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