Ghost: Del celuloide al musical, llegó a Buenos Aires para quedarse

Fue todo un desafío eso de atreverse a hacer la conversión al teatro musical del más joven de los clásicos de la cinematografía. Es que Ghost (o, si usted prefiere, “Ghost, la sombra del amor”, tal como se lo conoció en estas playas) no sólo abrió una nueva veta para explorar historias románticas que trascienden la vida y la muerte, sino que significó la consagración para sus protagonistas, Demi Moore y Patrick Swayze –considerada una pareja de ficción emblemática de Hollywood-, y también para la hilarante Whoopi Goldberg, quien se quedó con el Oscar a la mejor actriz de reparto, una de las dos estatuillas que obtuvo el film de 1990, junto con la de mejor guión original.

El teatro inglés se atrevió al desafío, tomó la historia de Bruce Joel Rubin, y el “Eurythmics” Dave Stewart le puso música en colaboración con el estadounidense Glen Ballard, quien seguramente le dio “el toque americano” que requería esta pieza que transcurre en un suburbio de Nueva York. El estreno se produjo en el Manchester Opera House en marzo de 2011, y gracias a su éxito aplastante, aterrizó con bombos y platillos en el West End londinense apenas unos meses después.

Un año más tarde, “Ghost, The Musical” conquistaría las marquesinas de Broadway. Y, tras varias giras nacionales en las dos grandes potencias del Norte, en 2015 los argentinos podemos decir que tenemos nuestra propia (y estupenda) versión de esta gema del teatro musical, muy bien versionada por el talentoso y multipremiado Marcelo Kotliar.

Porque “Ghost” llegó a Buenos Aires con un notable despliegue, con un elenco de veinticuatro actores/cantantes/bailarines en el que experimentadas figuras del teatro musical argentino (Rodolfo Valss, Natalia Cociuffo) comparten escenario con talentos nuevos y prometedores (Matías Mayer, Jennifer Schomberger), muy bien llevados por la directora de actores, Micaela Fariña, y con una orquesta de nueve músicos excepcionalmente guiada por el maestro Gerardo Gardelín. La partitura original del show incluye, claro, la "Melodía Desencadenada" de Elvis Presley que se convertiría en el leit motiv de la película.

Cada uno de los actores brilla en su rol, cada músico honra su partitura, cada bailarín da sus pasos con gracia. Un verdadero mérito del director general, Marcelo Rosa, quien supo ensamblar la dramaturgia con la música y la coreografía de Alejandro Ibarra. No puede dejar de destacarse el aporte del diseño multimedia de Nicolás Moreno, que verdaderamente tuvo un papel central en el desarrollo de la comedia. Algunos efectos son en verdad sorprendentes.

La historia es muy conocida, producto de la adicción que causa la película de Jerry Zucker, que aun hoy lleva a las nuevas generaciones a verla una y otra vez. Sam (Mayer), un exitoso joven neoyorquino, ama a Molly (Schomberger) y desean construir un futuro juntos. Sin embargo, la muerte lo sorprende en circunstancias extrañas, mientras se defiende de la agresión de un enigmático asaltante.

En un momento de la pelea, el arma del delincuente se dispara y el joven, de pie, pedirá a su novia que se aleje de la escena para que no salga herida, pero a la vez, se verá a sí mismo yaciendo inerte. Desconcertado, en los primeros minutos no comprende que ha dejado de existir, pero poco a poco, al comprobar que nadie puede escucharlo excepto otros seres en su misma condición, entenderá que ha fallecido. El fantasma del hospital (Valss) le dará la bienvenida a su purgatorio.

Sam volverá a la casa de su amada, y a partir de allí comprobará que su muerte no fue fruto de un asalto común, sino de una peligrosa trama que pondrá en peligro la vida de Molly. Dedicará todo el tiempo de la acción a develar la incógnita y a lograr que su prometida se entere de que su vida corre peligro.

El nudo se desencadena con una visita a la particular mentalista Oda Mae Brown (Cociuffo). También jugará un papel importante su inseparable amigo y compañero de trabajo Carl (Luciano Bassi), y la carrera desesperada de Sam, ahora convertido en un héroe etéreo, hacia la verdad. El resto deberá descubrirlo el espectador, en las casi tres horas que dura el show. La tensión se mantiene de principio a fin, y el cuarto intermedio en la mitad contribuye a la alimentar la ansiedad general.

Es interesante la visión del director Rosa sobre el tema central de la obra. Dice: “Ghost habla de la ausencia de palabras, de la soledad y del abandono. Si bien uno creería que habla del vínculo de dos seres, en todo momento habla del aprendizaje que cada uno de los dos protagonistas debe hacer para poder aceptarse como individuo. Cuando cada uno acepta las propias limitaciones y, al hacerlo, acepta a otro es donde el vínculo se hace eterno y duradero y cada uno puede continuar en paz, acompañándose mutuamente por siempre”.

Por nuestra parte –y con esto, claro, nos confesamos como personas de Fe, que creen en la trascendencia de la vida-, pensamos que esta obra nos enseña que la verdadera paz ante la muerte de un ser querido, tanto para el que parte como para quien sigue su camino sobre esta tierra, sólo se alcanza ante la plena exposición de la verdad pura, lisa y llana.

Más de un lector puede pensar, y hasta podría retrucarnos con sorna, que conoce muchos casos en los que, si los muertos revelasen los secretos que se llevan a la tumba, la vida humana tal como la conocemos sería imposible. Puede ser. Pero, tal vez por eso, a Ghost se la identificó siempre, se la sigue identificando ahora y se la identificará por siempre, como una idílica historia de amor. Por favor, no se la pierda. Pero lleve pañuelos.

GHOST, EL MUSICAL

Teatro Metropolitan City, Avda. Corrientes 1343, CABA

Funciones: Martes a las 21 hs.

Autor: Bruce Joel Rubin

Adaptación: Marcelo Kotliar

Música: Glen Ballard, Dave Stewart

Dirección General: Marcelo Rosa

Dirección Musical: Gerardo Gardelin

Dirección de Actores: Micaela Fariña

Actores: Matías Mayer, Jennifer Schomberger, Luciano Bassi, Natalia Cociuffo, Rodolfo Valss, Ivonne Guzmán, Eugenia Gil Rodríguez, Gonzalo Verón Muñoz, Marcos Gorosito, Eluney Salazar, Santiago Ibarra, Cristian Centurión, Angeles Díaz Colodrero, Ezequiel Carrone, Karina Barda, Grace Quelas, Mica Romano, Sofía Val, Jonatah Knetch, Marcelo Amante, Marisa Di Pietro, Matías Prieto Peccia, Taisa Isola, Nehuen Rojas

Coreografía: Alejandro Ibarra

Escenografía: Didac Estudio

Iluminación: Gonzalo Gonzalez

Diseño de multimedia: Nicolás Moreno

Vestuario: Juana Repetto, Paz Pérez Rojas Para Ambar La Fox

Dirección de Producción: Roni Isola


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

  • Facebook B&W
  • Twitter B&W
  • Instagram B&W