Cuando el suspenso se encontró con el humor

Cada nuevo retorno de “Los 39 escalones” a los escenarios porteños provoca una sensación de felicidad absoluta en el público, que ya la ha transformado, casi, en un objeto de culto. La obra fue estrenada en el West End londinense hace quince años, en principio como homenaje a Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso inglés que filmó el clásico largometraje de 1935. Desde entonces la obra, escrita en clave de comedia por Patrick Barlow, se ha representado en varias importantes plazas internacionales, Nueva York y Madrid incluídas.

Pero la versión de Buenos Aires, es otra historia. Desde su estreno, en 2010, “Los 39 escalones” transita ya su quinta temporada y pasó las mil representaciones. La reposición obedeció a una circunstancial disponibilidad de sala –sólo por un breve período de dos meses- por parte del complejo teatral La Plaza, que quiso aprovechar esa brecha y convocó a los actores para representarla.

Los planetas se alinearon, y el director Manuel González Gil logró que Laura Oliva, Fabián Gianola, Diego Ramos y Nicolás Scarpino –el elenco original de la versión argentina- dieran el sí al retorno. Todos estaban circunstancialmente disponibles: acababan de cerrar proyectos, o en transición hacia otros. El resto fueron unos cuántos ensayos, bajo las sabias marcas del director. Los actores conservaban tan buena memoria de la letra y de sus personajes, que no necesitaron demasiado para lograr el éxito de siempre. Ellos mismos la consideran “una obra de actores”, es decir, la obra que cualquier actor quisiera representar.

“Los 39 escalones” versión local funciona siempre, por varios motivos.

La historia original es muy fuerte, profunda y atrapante: aunque al lector le parezca mentira, la comedia refleja, escena por escena, prácticamente el mismo libreto que la película original. Mantiene el suspenso de principio a fin y desarrolla la intriga en el espectador.

El elenco es talentoso y versátil. Cada función es una nueva lección de teatro por parte de los cuatro actores, y la química entre ellos potencia tanto los lucimientos individuales como, desde luego, la habilidad conjunta para hacer reír a carcajadas a una audiencia que celebra cada gag como si fuera el último que verá en la vida.

La trama es conocida. El flemático caballero canadiense Richard Hannay se ve envuelto en un espeso laberinto de sospechas y espionaje. Mientras es acusado falsamente por el asesinato de Anabella Smith, huye en busca de las claves que servirán para liberarlo, y de paso desentrañar el misterio de los 39 escalones, tráfico de información que puede comprometer el futuro del Reino Unido. La acción recorre todas las instancias de la historia, hasta que en el gran final, la incógnita es revelada.

Todo el relato es contado por sólo cuatro actores que interpretan varios roles: Gianola y Scarpino, por ejemplo, encarnan trece personajes cada uno. Oliva hace tres, y Ramos, que tiene a su cargo el protagónico de Hannay, sólo uno. Pero esas diferencias, en el fondo, no cuentan: El conjunto se complementa en armonía, la participación de cada intérprete está bien balanceada y cada uno es un pilar que sostiene la obra.

Scarpino, Ramos, Gianola y Oliva consiguen este milagro a puro oficio, incluso haciendo uso de refinadas técnicas de clown, con mínimos recursos en escena –la obra prácticamente carece de escenografía, más allá de algunos bancos y taburetes, más una puerta con rueditas que es atravesada hasta el cansancio para simular los sucesivos accesos de una mansión- pero dejan en claro que una buena historia y un elenco en sincro pueden producir, cada noche, una maravilla como “Los 39 escalones”.

Una última nota adicional: El exitoso empresario Javier Faroni –productor general de la puesta-, consciente de los llenos totales en todas las funciones, ya gestiona otra sala en la calle Corrientes para que la obra se siga exhibiendo a partir de agosto, previa gira nacional. Mientras tanto, el aficionado inteligente se apurará en adquirir su entrada para no perderse “Los 39 escalones” antes de su despedida de la Sala Pablo Picasso, el domingo 21 de junio. Todo dicho.

LOS 39 ESCALONES

Intérpretes: Fabián Gianola, Laura Oliva, Diego Ramos y Nicolás Scarpino

Dirección y Diseño de Iluminación: Manuel González Gil

Escenografía y Vestuario: René Diviú

Asistente de Dirección: Nadia Crosa

Música Original: Martín Bianchedi

Producción Ejecutiva: Teo Favergiotti

Producción General: Javier Faroni

Paseo La Plaza, Sala Pablo Picasso. Av. Corrientes 1660, CABA.

Funciones: Miércoles 20:45 hs, Viernes 20 hs, Sábado 22 hs, Domingo 21 hs.


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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