Diario de una justicia arbitraria

Un nuevo clásico del teatro nacional como “Sacco y Vanzetti”, de Mauricio Kartún, nos sirve para argumentar que el hombre y sus circunstancias pueden cambiar, la anécdota puede ser siempre diferente, pero el carácter humano, la tensión entre el bien y el mal, el prejuicio, la nobleza, la hipocresía y la persecución son y serán siempre los mismos.

En su versión de este drama que ya cumple veintidós años desde su estreno, el director Mariano Dossena se encargó diligentemente de mostrar los mecanismos perversos de una Justicia esencialmente injusta, que responde a los factores de poder y a las conveniencias mezquinas de una élite, más que al llamado supremo de alcanzar la verdad. Bartolomeo Vanzetti (Fabián Vena en la obra) y Nicola Sacco (Walter Quiroz) son condenados a la silla eléctrica por un tribunal estadounidense en 1925, acusados de un doble homicidio que, claramente, no cometieron.

¿Por qué tanto ensañamiento del juez Webster Thayer (Jorge D’Elía) y del fiscal Frederick Katzmann (Alfredo Zenobi) hacia los sospechosos? Básicamente, porque se trató de dos inmigrantes italianos y porque –peor aún- defendían el ideario anarquista. El prejuicio alcanzó para activar una maquinaria judicial de perversión, xenofobia y persecución ideológica, que construyó una causa contaminada de pruebas falsas, testimonios amañados y voluntades compradas, o incluso sometidas.

El elenco del Teatro Nacional Cervantes cuenta maravillosamente este deleznable proceso, como también expone, a través de actuaciones conmovedoras de Vena y de Quirós, la integridad y el honor de las víctimas auténticas del tribunal, que sin dudas fueron los libertarios injustamente sometidos al escarnio. Ricardo Díaz Mourelle en el rol del comisario Stewart, y Horacio Roca, quien interpreta al abogado defensor Thompson, hacen un excelente trabajo en escena. El resto del elenco –un conjunto de actores de gran solidez profesional- actúa en sincro con la calidad de los protagonistas.

La excelente dirección musical de Gabriel Senanes, con un cuarteto de músicos en vivo que acompaña la acción, completa la trama de un guión rico en matices, con climas muy bien logrados a lo largo de la obra.

En la escenografía funcional y minimalista, con andamios y tarimas (que representan las distintas partes del salón del juicio) se destaca, hacia el fondo, un sistema de engranajes y poleas que básicamente comienza a girar ante cada nueva medida judicial que ayuda a complicar un poco más la vida de los acusados.

La representación simbólica de “Sacco y Vanzetti” se vuelve lacerante en el actual contexto argentino (¿y mundial?), en el que pueden advertirse la falta de equidad, el prejuicio hacia el distinto, el desprecio a la ley y un sistema de administración de Justicia ubérrimo, con tantas causas fabricadas, fallos arbitrarios y demasiados jueces corruptos que son funcionales a los intereses del poder político de turno. De allí la absoluta actualidad de esta obra magistral.

Sacco y Vanzetti. Dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso.

Autor: Mauricio Kartun.

Dirección: Mariano Dossena.

Con: Fabián Vena, Walter Quiroz, Horacio Roca, Monina Bonelli, Maia Francia, Ricardo Díaz Mourelle, Jorge D’Elía, Alfredo Zenobi, Cristina Fernández, Daniel Toppino, Gustavo Pardi y Martín Urbaneja.

Música original y dirección musical: Gabriel Senanes.

Músicos: Paula Pomeraniec, Daniel Gilardi, Matías Grinberg y Gaspar Scabuzzo.

Voz en off: Horacio Peña. Iluminación: Pedro Zambrelli. Vestuario: Mini Zuccheri. Escenografía: Nicolás Nanni. Asistente de dirección: Matías López Stordeur. Productor TNC: Santiago Carranza.

Teatro Nacional Cervantes – Sala María Guerrero. Av. Córdoba 1155, CABA. Jueves a sábados a las 21.00 horas y los domingos a las 20.30 horas. Plateas 75 pesos. Jueves 60.


© 2015 por Gustavo Hierro. Síganos también en www.facebook.com/LaTaquillaTeatro.

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